REGÁLAME UN MOMENTO

Cuando mis hijos preparan la carta de los Reyes Magos y me preguntan qué quiero que me traigan, mi respuesta acostumbra a ser la misma: “Salud”. Y al momento -cuando me oigo pronunciar esa palabra- me da la sensación de volver en el tiempo. Ahora, la niña pequeña que redacta la carta soy yo, y los que responden son mi padre, mi madre, mi abuela, mi tía…


“Salud, para veros crecer; salud para trabajar… “ . Salud para seguir disfrutando de los momentos.


Porque, al final, lo que queda de los regalos son las emociones que producen: la satisfacción de dar; la emoción de desenvolver; la sorpresa de descubrir; el agradecimiento porque se han acordado de ti… En Navidad, por un cumpleaños, un aniversario, o porque sí…

Con los años, he aprendido a valorar esos momentos. Los más pequeños y los más mayores hablan de la vida como si de una película se tratase: de amor o desamor; de aventuras, de miedo, de ciencia-ficción; ahí están los sueños que quieren cumplir; las pesadillas que quieren olvidar… Y mientras, los del medio contamos nuestro devenir en capítulos, hacemos balances, nos proponemos nuevas metas, abrimos y cerramos etapas…


Por eso no me gusta derrochar momentos. Me da pena observar esas escenas, ya tan habituales entre nosotros, en que dos o más personas –amigos, parejas, padres e hijos… me da igual- están juntos pero cada uno por su lado; sin hablar, mirando cada uno el móvil, deslizando de forma compulsiva el dedo por la pantalla buscando algo más interesante que aquel a quien tiene al lado.


-“¿Qué haces?
-Me ha vibrado el móvil.
-¿Puedes apagarlo, por favor? Regálame un momento”.

Compártelo :)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top